MF

“Joan Miró.- Mirando a Miró“:

En la siguiente composición se pueden observar características comunes a la obra de Miró, como son las fuertes líneas negras, los fondos en tonos claros, las estrellas y los colores vivos en formas circulares.

Para esta composición escogí un formato apaisado, el cual fomenta que la visión vaya de un lado a otro dando sensación de visión panorámica. Esto permite la muestra simultánea del motivo y el entorno, y da gran estabilidad. Se trata de un espacio positivo cerrado. El fondo es el soporte neutro en el que la forma destaca de manera natural, y en él predominan los tonos claros. Además, la obra encierra todos los elementos significantes, formas y fondos. En cuanto a la composición, es también cerrada, ya que son los bordes del soporte los que limitan el espacio compositivo.

En esta obra nos encontramos con un principio de reconocimiento, la determinación de la figura y el fondo. Las figuras (círculos, estrellas, línea negra) están delimitadas por un contorno y se interpretan como entidades aisladas, prestándose al análisis detallado. Todas ellas captan la atención sobre el resto de los estímulos de la composición. El fondo, sin embargo, no posee límites relevantes, y se interpreta como algo más etéreo. En este caso ayuda mucho que sea de un color crema, ya que es más difuso y las formas destacan mejor sobre él.

También nos encontramos con un principio de agrupamiento, dado por la ley de la continuidad, por la que, entre objetos similares, se tiende a agrupar aquellos que marcan una continuidad en el recorrido visual. Así vemos dos grupos en la composición, los círculos y las estrellas, por los que paseamos la vista como una línea continua.

Hablando de los elementos morfológicos de la imagen, habría que decir que los predominantes en esta obra son el punto, la línea, y la forma.

El círculo negro actúa como punto, focalizando la atención y creando tensión sin dirección. A pesar de que el punto suele ser un elemento de menor tamaño, en este caso se puede considerar punto igualmente, ya que la visión se nos escapa continuamente hacia él.     La línea está presente en toda la composición. Es un suceso en marcha, dinámico, que dirige la lectura visual por donde pasa. La propia linea negra es un elemento línea que dirige nuestra visión desde el extremo inferior derecho hacia el punto negro. Los círculos de colores podrían considerarse también una línea, ya que por su diferencia de tamaño y colocación hacen que la vista sea conducida del verde al rojo, llegando incluso a las estrellas, que serían el final de esta línea.

Toda la composición se caracteriza por la presencia de la forma: los círculos, la línea, las estrellas…

Siguiendo con el análisis de la obra habría que hablar de los criterios sintácticos predominantes en ella. Nos encontramos con la dirección diagonal, que produce tensión y movimiento. Viene dada tanto por la línea negra cómo por el desplazamiento que se produce desde los círculos a las estrellas.    Es una composición proporcionada, ya que el tamaño de sus elementos sigue una relación, y en consonancia con esto, también se puede decir que predomina la modulación. Si nos fijamos, el lienzo está dividido en cuatro grandes partes iguales que ayudan a la ubicación de los elementos. Esto fomenta el equilibrio. La obra está perfectamente equilibrada tanto horizontal como verticalmente. Los elementos más pesados están en la parte inferior y en la izquierda (los círculos), ya que así dan la sensación de “pesar” menos. Además, los colores oscuros son los que gobiernan la parte superior, ya que son más “ligeros” que el verde, amarillo o rojo, por ejemplo.

La obra posee mucho movimiento debido a la presencia de la figura sobre el plano, las líneas y los elementos asimétricos. Esto produce también el ritmo, un patrón de lectura continuo, recurrente y organizado. En este caso viene dado por el movimiento y la alteración de formas y colores en todas las figuras. Si lo comparamos con una partitura se podría decir que los tres círculos son negras, la línea negra una blanca que acaba en una redonda (el círculo negro), y las estrellas, una blanca y una negra respectivamente.

Para finalizar, he elegido el título “Mirando a Miró” porque para realizar la composición he estudiado con detenimiento toda su obra, fijándome en los elementos más comunes. Así he llegado a la conclusión de que lo que predomina en su trabajo son los colores claros en el fondo, y los vivos en las figuras, junto a las líneas gruesas de color negro, las estrellas azules, los círculos difuminados, y ese otro tipo de estrella más fina situada a la derecha.


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